ESPAÑA EN EL SIGLO XIX
La crisis del Antiguo Régimen
A pesar de las reformas del Despotismo Ilustrado, a finales del s. XVIII España seguía manteniendo los rasgos de una sociedad feudal-señorial y un régimen político incapaz de resolver los problemas estructurales que asolaban el país.
En 1788 hereda el trono español Carlos IV. Su reinado se desarrolla en el contexto internacional de la Revolución Francesa que tiene una influencia determinante en la crisis de la monarquía española que conduce a la Guerra de la Independencia y abre el camino a la revolución liberal burguesa en España
Sociedad feudal-señorial
Los ilustrados percibían dos clases sociales en España: la improductiva y la productiva. Contraponían la inutilidad del noble y del clero frente a la utilidad del burgués.
Los nobles se limitaban a cobrar sus rentas de origen medieval, eran absentistas y descuidaban las inversiones productivas. Una mentalidad que chocaba con el nuevo espíritu liberal.
El clero también era terrateniente y a su privilegiada situación económica se añadía su influencia moral y política, derivada de la religiosidad del pueblo y de su alianza con la nobleza.
La burguesía era la clase más innovadora y productiva, modelo de virtudes sociales y laborales. La gran masa popular estaba constituida por jornaleros agrícolas, artesanos, un incipiente proletariado urbano y un número creciente de marginados.
Régimen político
El régimen político del Antiguo Régimen se apoyaba en las siguientes instituciones:
• La Monarquía concentraba la mayor parte de los poderes del Estado.
• Las Cortes legislaban con el rey y cuidaban de su sucesión, aprobaban los impuestos y comunicaban a los súbditos las decisiones tomadas.
• Los ministros sustituyen en el siglo XVIII a los validos y ostentan el poder ejecutivo por delegación real.
• Pervive el Consejo de Castilla que legisla en nombre del Rey, ejerce de Tribunal Supremo de Justicia e inspecciona la enseñanza, los municipios y la Iglesia.
• Los Capitanes Generales son los responsables del poder provincial tanto en lo militar como en lo civil y judicial, mientras que los Intendentes lo son en hacienda y economía. Estos funcionarios pasaban a formar parte de las oligarquías locales.
Carlos IV
En el reinado de Carlos IV, que ascendió al trono en 1788, se diferencian dos etapas:
1- La etapa de continuidad política (Ministerios de Floridablanca y Aranda): Los sucesos revolucionarios en Francia trastocaron el mandato de Floridablanca, frenaron la discusión sobre la reforma agraria y cualquier otro cambio que pudiera contagiar la revolución. Dicho ministro centró sus esfuerzos en salvar a Luis XVI.
Le sucedió el Conde de Aranda, más favorable a las ideas liberales, pero fue destituido ante la crítica situación del rey francés.
2- El despotismo ministerial de Godoy: Gracias al favor de la reina y el rey, José Godoy dirigió la política española desde 1792 hasta 1808, salvo un breve intervalo (1798-1800). El que fue nombrado Príncipe de la Paz, involucró a España en diversas guerras, primero contra Francia y más tarde contra Inglaterra, especialmente desastrosas para el país.
La Guerra de la Independencia
Tras la firma de la paz con Francia en 1796, la política española se vinculó al expansionismo francés. La derrota de la flota hispano-francesa en Trafalgar (1804), confirmó el dominio inglés de los mares. Los franceses contraatacaron intentando invadir Portugal, tradicional aliada británica.
Tropas francesas, dirigidas por el general Junot y más tarde por Murat, penetraron en la Península con permiso del gobierno español. Pero la intención de Napoleón era, no sólo ocupar Portugal, sino instaurar en el trono de España a su hermano, aprovechando la crisis dinástica entre Carlos IV y su hijo Fernando (Motín de Aranjuez, marzo de 1808).
El pueblo de Madrid se levantó frente a los franceses el 2 de mayo de 1808, fecha que marca el inicio de la Guerra de la Independencia. España quedó dividida entre los que aceptaron la nueva monarquía de José I Bonaparte, y los que la rechazaron, reuniéndose en Juntas provinciales y, poco después, en una Junta Central.
La Junta Central y la Constitución de 1812
Derrotado el ejército español por Napoleón, la resistencia se organizó en forma de guerrillas. Mientras tanto, la Junta Central eligió una Regencia que convocó a Cortes cuyo objetivo sería elaborar una Constitución.
En Cádiz se reunieron diversas tendencias políticas (liberales, clero, radicales,...) y firmaron la Constitución el 19 de marzo de 1812, lo que significa el comienzo de la revolución liberal en España.
La Constitución de 1812 establece el modelo de liberalismo español del s. XIX. Sus principios más destacados son:
Separación de poderes: Legislativo (Cortes), Ejecutivo (el Rey y sus ministros), Judicial (tribunales de justicia);
Soberanía compartida (Cortes con el Rey)
Elecciones como mecanismo de participación política;
Defensa de la propiedad privada;
Igualdad de los ciudadanos ante la ley;
Libertad de expresión, de prensa, de reunión;
Estado confesional católico, y
Reforma del ejército (creación de la Milicia Nacional).
La construcción del Estado Liberal
El Estado Liberal Español se inicia en 1812 con la promulgación de la Constitución de Cádiz, tiene su segunda experiencia en Trienio Liberal (1820-1823) durante el reinado de Fernando VII y se materializa, tras una etapa de Regencia en la Monarquía Constitucional de Isabel II, en el reinado de Amadeo I y la Primera República.
Este Estado tiene rasgos comunes con otros sistemas políticos liberales:
• Elecciones y representación popular;
• Separación de poderes y control de los gobernantes;
• Constitución como ley fundamental, cuyo texto se considera clave para solucionar los males del país (cada grupo en el poder pretende llevar a la constitución su programa desde el Estatuto Real de 1834 a las Constituciones de 1837, 1845, 1856, 1869,...;
• Las Cortes desarrollan otras leyes que regulan la libertad económica (de comercio, contratación), la abolición de los derechos feudales (señoríos, rentas, pleitos entre señores y campesinos) y las desamortizaciones (venta de bienes de la Iglesia o de los ayuntamientos).
Peculiaridades del caso español son la debilidad de los gobiernos civiles, la presión del carlismo y el protagonismo de los militares.
La Constitución del Estado Liberal - Trienio Liberal
Al finalizar la Guerra de la Independencia, Fernando VII restaura la monarquía absoluta con el apoyo de parlamentarios antiliberales, nobleza, clero y parte del ejército. En mayo de 1814 deroga la Constitución de 1812 y persigue a los liberales
En 1820, el levantamiento de los militares que iban a embarcarse hacia América reanima las juntas provinciales y obliga a Fernando VII a aceptar la Constitución de 1812, iniciando tres años de gobierno liberal frenado por una fuerte oposición nacional e internacional.

La regencia
Para que heredase el reino su hija Isabel, Fernando VII puso en práctica al final de su reinado la Pragmática Sanción, que derogaba la Ley Sálica que impedía que las mujeres accedieran al trono.
Carlos, hermano del rey, quedó así excluido de la sucesión. En 1827 se produjo una sublevación que propugnaba la vuelta al absolutismo más estricto, y a la muerte de Fernando estalló la I Guerra Carlista.
Durante la minoría de edad de Isabel, su madre María Cristina asumió la Regencia, con gobiernos moderados (Cea Bermúdez) y progresistas (Mendizábal). Este período supone el tránsito a la monarquía constitucional y la consolidación del poder de la burguesía.
Fuente: http://recursostic.educacion.es/kairos/web/ensenanzas/eso/contemporanea
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